jueves, 14 de mayo de 2009
UNA VISIÓN GLOBAL DE UN MUNDO GLOBALIZADO
LA FICCIÓN TELEVISIVA ES LA PROTAGONISTA DEL FESTIVAL DE CINE DE VALLADOLID
http://www.seminci.es/
RETRATO DEL MAESTRO MERCE CUNNINGHAM
Este fragmento de vídeo es un retrato de Merce Cunnhingam, uno de los más prestigiosos coreógrafos y bailarines mundiales. Nacido en Washington en 1919, una de sus creaciones más meritorias y reconocidas es la Merce Cunningham Dance Company, formada en el Black Mountain College en el verano de 1953. Desde esa época, Cunningham ha coreografiado cerca de 200 obras para su compañía. En esta película de John Feldman se hace un repaso a su trayectoria y se incluyen fragmentos de entrevistas al protagonista.
¿60 EUROS POR UN MUSICAL?
Y todo ello a pesar de que es algo a lo que se asiste con poca regularidad. Es decir, nadie va cada semana a ver un espectáculo de 60 euros porque los bolsillos no están preparados para soportarlo. Sin embargo, se producen algunos fenómenos muy curiosos. En el reciente partido Real Madrid – Barça llegaron a pagarse hasta 2.000 euros por entrada. Con ese dinero uno podría hacer muchas cosas (incluso comprarse un coche de segunda mano), pero si pensamos en el ocio, podrían verse 33 musicales u obras de teatro por el mismo precio. Esto podría llevarnos a pensar que no es que la cultura sea cara, sino que a muy pocos les parece que merezca la pena invertir en ella.
No es discutible qué es mejor: si ver un duelo deportivo sin igual en directo o disfrutar del magnífico espectáculo de Sara Baras o del maestro Merce Cunningham en el Festival Internacional de Danza de Madrid. Pero en cualquier caso, queda claro que no es una cuestión económica, sino de preferencia cultural.
También uno podría pensar que los que acuden a un estadio de fútbol o a una pista de Fórmula 1 y pagan cantidades astronómicas por poder entrar son una minoría, pero no es así estadísticamente. Y no sólo eso, sino que no se les considera pertenecientes a un estrato social de alto nivel económico. Hay quien llega a pedir un préstamo para poder sufragar algún vicio como los comentados. Y suelen ser los mismos que con una cámara delante se quejan de que para entrar al segundo museo más importante del mundo, el Museo del Prado, haya que pagar seis míseros euros.
En España no falta capital para disfrutar de la cultura, sino interés por conocerla, más allá de que muchos consideren un espectáculo cultural el hecho de que 95.000 almas griten enfurecidas en un estadio de fútbol.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Ignorando lo nuestro
El último viaje internacional que he hecho fue este verano. Pasé cinco días en Roma. Durante mi estancia en la capital italiana realicé todas las “visitas indispensables” que sugería mi guía de viaje, entre ellas, la entrada a los Museos Vaticanos. Como buena turista que soy, me levanté bien temprano mi segundo día en Roma para visitar estos museos. Cuando llegué a mi destino, pensé que me tendría que haber levantado al menos una hora antes, ya que abrí los ojos a las ocho de la mañana, llegué a los museos a las 9.30 y ya había una fila interminable de turistas a la espera de entrar, igual que en el Museo del Prado.
Tuve que esperar más de una hora para acceder a los museos, pero fue de lo más amena. Delante y detrás de mí esperaban dos parejas españolas. “¡Qué casualidad!”, pensé. El aburrimiento de la espera nos forzó a entablar una conversación. Los que estaban por delante de mí eran gallegos, pero habían visitado Madrid tres veces y los de detrás eran madrileños, como yo, “¡qué casualidad!”, pensé de nuevo.
“¡No podía dar crédito!”, resulta que las dos parejas habían madrugado, igual que yo, para entrar en los museos, pero nunca habían visitado uno de los museos más importantes de nuestro país. Mi desilusión fue a más cuando les pregunté que si tampoco habían entrado en los Museos Reina Sofía y Thyssen- Bornemisza. Recibí un “no” por respuesta, pero con orgullo me dijeron que sí que habían estado en el National Gallery y en el Louvre.
Mi último pensamiento antes de entrar en los museos vaticanos fue: “qué pena, estas dos parejas invierten tiempo en conocer el arte de otros países, pero viven o han visitado varias veces Madrid e ignoran el arte que les ofrece esta ciudad. Con lo gratificante que es perderse por los recovecos del triángulo madrileño del arte…”.
Ahora me pregunto: “¿los extranjeros que veo cada mañana de domingo conocerán los museos de sus países?...quizá les pase como a los españoles que conocí en Roma… ¡de rarezas está lleno el mundo!”.
ARTES ENFRENTADAS: CINE Y LITERATURA
En los últimos años, hemos sido testigos de cómo el séptimo arte ha encontrado su inspiración perdida en el mundo de la literatura. Parece que la industria cinematográfica ya no cree en los productos creativos y apuesta por los éxitos seguros: las adaptaciones cinematográficas de los mejores Best Seller.
El señor de los anillos, Harry Potter, El código Da Vinci, Ángeles y demonios... La lista es infinita y continúa aumentando. Todas estas películas se han convertido en grandes éxitos cinematográficos. Sin embargo, yo me pregunto ¿realmente ambos productos tienen el mismo valor creativo ? Sin lugar a dudas, el esfuerzo que supone una nueva creación lo ha hecho el escritor y, por tanto, el mundo cinematográfico se rinde ante el literario.
En muchas ocasiones, cuando un espectador que se ha leído la versión literaria sale del cine acaba diciendo: "Esta mejor el libro". Es entonces cuando nos paramos a reflexionar y nos damos cuenta que la literatura y el cine son dos expresiones artísticas diferentes que siguen normas distintas y por tanto no son comparables. Pero la creatividad artística si se puede comparar.
Si atendemos a este criterio, indudablemente, diremos que la literatura ha ganado la batalla al cine. El mundo literario está lleno de originalidad e innovación, sin embargo, el cine está plagado de copias y adaptaciones.
Por tanto, ¿cuál es el problema que tiene la industria cinematográfica? ¿Acaso es más fácil crear obras literarias originales que películas creativas? En mi opinión, el problema del cine es que le cuesta más dinero la creatividad y no se quiere arriesgar a un fracaso en taquilla. Así pues, solamente se conforma con llevar a la gran pantalla historias que ya han sido aclamadas por el público en su versión literaria.
Si la industria cinematográfica continúa con esta tendencia, el valor del séptimo arte seguirá disminuyendo, favoreciendo el auge de otras expresiones artísticas como la literatura. Al final, el público se aburrirá y se conformará con los libros, que aunque algunos son más caros que una entrada de cine, entretienen durante más tiempo y al menos nos sorprenden.
martes, 5 de mayo de 2009
RETOQUE FOTOGRÁFICO
Con programas de retoque fotográfico hoy en día es posible en cuestión de minutos darle un tono más gótico a cualquer imagen. El autor de este retoque usando el programa photoshop consigue unos excelentes resultados, pues de una imagen original de Scarlet Johanson recrea una típica escena de película de zombies.